Critica a las nociones generales de la armonía hacia el 1900 [ h o m e ] [ d a t a ]

 

 

En su genial curso de composición, terminado en 1903 Vincent D´Indy abre un capitulo dedicado a la armonía afirmando una serie de conceptos, que muestran la alarmada visión del futuro próximo que ya tenía en ese entonces el profesor fundador de la Schola Cantorum, y que vistos desde la perspectiva de lo acontecido en el S XX, quedan ciertamente obsoletos en su mayoría.

De todas formas, creo que es interesante destacar y recordar ciertos aspectos fundamentales de su pensamiento musical, debido a que entiendo es el cierre de un período. Está claro que lo que estaba sucediendo en la música francesa de esa época ya se había alejado considerablemente de las concepciones de D´Indy y que además el cambio era inevitable. El maestro llama armonía a la emisión simultánea de varias melodías diferentes. Esta emisión da nacimiento a combinaciones de sonidos, las cuales los tratados de armonía han dado el nombre de acordes.

Por otro lado, siendo la música un arte de movimiento y de sucesión, entiende que los acordes, en tanto combinaciones de sonidos, sólo aparecen por el efecto de una detención del movimiento de las partes melódicas, de las cuales son necesariamente integrantes.

Y ahora la conclusión implacable: Musicalmente, los acordes no existen y por lo tanto la armonía no es la ciencia de los acordes. El estudio de los acordes por los acordes mismos, es desde el punto de vista musical un error estético absoluto, ya que la armonía se desprende de la melodía y no debe ser jamás separada en su aplicación. La notación representa la sucesión de (melodía) en el sentido horizontal, y de la simultaneidad (armonía) en el sentido vertical.

Los fenómenos musicales deben siempre ser encarados, gráficamente, en el sentido horizontal (sistema de la melodía simultánea) y no en el sentido vertical, como lo hace la ciencia armónica, tal como es enseñada en nuestros días.

Sin duda, a partir de ese momento, el acorde como entidad, no ha dejado de cobrar importancia, y el supuestamente antimusical acorde, ya tiene vida propia.

Por dar un ejemplo del cambio de enfoque que el tema ha tomado, el músico y teórico Dietter de la Motte, titula en su libro Armonía el pequeño capítulo dedicado a Oliver Messiaen: “El acorde como tema”, haciendo referencia a uno de los temas que circulan en la obra “Vingt Regards Sur L´Enfant Jesús”, justamente basado en cuatro acordes y que precisamente no son del tipo de los que D´Indy hubiera imaginado en su sano juicio.

El tratado de D´Indy es extremadamente valioso y completo, pero comete por momentos el error también a veces achacado a su Schola Cantorum, de mirar demasiado al pasado.De todas formas, la Schola Cantorum, inicialmente creada para el estudio de la musica antigua, y la música religiosa, renombrada por su enseñanza del contrapunto, tuvo tambien por alumnos entre otros a: Erik Satie, Déodat de Séverac, Isaac Albéniz, René de Castéra, Arthur Honegger, Darius Milhaud y Albert Roussel.